Un año más la floración de la lavanda tiñe de morado los campos de la Alcarria. Infinitas hileras de esta aromática que atrae la atención de viajeros y visitantes de todo el mundo.

Una experiencia única y temporal que se repite cada año al inicio del verano, siguiendo el ciclo de la naturaleza. El verde de las plantas de espliego, lavanda y lanvadín se va transformando, convirtiéndose en un violeta intenso durante unos días. Después, se irá apagando y tornándose gris. El círculo se cerrará con la siega para comenzar otro nuevo: el aprovechamiento de la flor y su esencia.

Más allá de los campos de lavanda, la Villa de Brihuega se prepara para la ocasión. El mes de la lavanda lo transforma todo. Decoración de calles, fachadas y balcones, mercadillos, actividades culturales…

Sin duda, son unas semanas especiales. La belleza y el encanto de la lavanda lo alcanzan todo.

Compartimos una galería de fotos que intenta captar la belleza y magia de estos días, aunque sin duda la realidad es mucho mejor que cualquier foto…